Terapia para la ansiedad y el estrés
La ansiedad no siempre se ve como preocupación. A veces es un pecho apretado antes de una reunión, una mente que no deja de repasar conversaciones, o un cuerpo que se queda en alerta aunque no pase nada en realidad. El estrés añade otra capa encima: demasiadas exigencias, muy pocas horas, y un sistema nervioso que nunca termina de apagarse.
Cómo se puede ver
Preocupación constante que salta de un tema a otro. Dificultad para conciliar o mantener el sueño. Tensión muscular, dolores de cabeza, o un estómago que anda revuelto con frecuencia. Sentirte al límite, irritable, o como si algo malo estuviera por pasar, aunque no sepas explicar por qué. En algunas personas se manifiesta como ataques de pánico; en otras, es un zumbido constante y más silencioso de inquietud.
Cómo ayuda la terapia
Empezamos por entender tu patrón particular: qué lo dispara, cómo se siente en tu cuerpo, y qué has intentado ya. A partir de ahí trabajamos tanto en herramientas prácticas (como las técnicas de respiración y anclaje de este sitio) como en los patrones más profundos que mantienen viva la ansiedad, como el perfeccionismo, la dificultad para tolerar la incertidumbre, o un sistema nervioso formado por experiencias pasadas.
Mi enfoque
Las sesiones son en línea, en español o en inglés (o en ambos, si así es como piensas), para cualquier persona en Ontario. Trabajo desde enfoques cognitivo-conductuales y corporales, adaptados a lo que realmente necesitas y no a un guion fijo.